
Después de la venta de un vehículo, el antiguo propietario sigue jurídicamente vinculado a la tarjeta de circulación hasta que el cambio de titular no se efectúe en el fichero nacional de matriculaciones (SIV). Multas, recordatorios de seguros, responsabilidad en caso de accidente: las consecuencias de una tarjeta de circulación no transferida recaen sobre el vendedor. El problema es que el sistema no permite al antiguo titular verificar fácilmente si el comprador ha realizado su trámite.
Declaración de cesión: la única protección real del vendedor
Antes incluso de intentar averiguar si el comprador ha cambiado la tarjeta de circulación, la primera pregunta que hay que hacerse se refiere a la declaración de cesión registrada en la ANTS. Este trámite, a cargo del vendedor, debe realizarse en un plazo de quince días después de la venta. Solo esta formalidad transfiere la responsabilidad administrativa al nuevo propietario.
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Mientras no se realice esta declaración, el vendedor sigue siendo el titular oficial del certificado de matriculación. Profesionales de la venta de vehículos de segunda mano señalan que la mayoría de los litigios relacionados con multas recibidas después de la venta provienen de un defecto en la declaración de cesión por parte del vendedor, y no de un retraso del comprador. En otras palabras, el vendedor a menudo tiene más control sobre la situación de lo que piensa.
Durante la tele-declaración en el sitio de la ANTS, se genera un número de expediente y un código de cesión. Varios guías prácticas recomiendan entregar una copia de esta declaración (escaneo o foto) al comprador, ya que este número permite luego probar que la venta ha sido registrada correctamente, incluso si el comprador tarda en saber si el nuevo propietario ha hecho la tarjeta de circulación se convierte en algo secundario frente a esta prueba de cesión.
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Verificar el cambio de tarjeta de circulación: lo que el vendedor puede y no puede hacer
El reflejo natural del vendedor sería contactar a la ANTS o la prefectura para preguntar si el vehículo sigue a su nombre. En la práctica, este trámite se enfrenta a un muro administrativo.
Ningún acceso al SIV para el antiguo propietario
El sistema de matriculación de vehículos (SIV) gestionado por la ANTS solo proporciona información al titular declarado o a ciertas administraciones. Un antiguo propietario no tiene acceso en línea ni telefónico para verificar el estado del expediente. Este bloqueo también se aplica en la ventanilla: desde la desmaterialización completa de los trámites, varias prefecturas y subprefecturas ya no proporcionan información sobre el estado de un expediente de tarjeta de circulación a un antiguo titular.
Las señales indirectas que pueden alertar
Sin acceso directo al SIV, quedan algunas señales a vigilar:
- La recepción de un aviso de multa por el vehículo vendido es la señal más común. Si una multa llega a su nombre después de la fecha de cesión, es probable que el cambio de tarjeta de circulación no se haya realizado.
- Una carta de recordatorio de seguro o una llamada de impuesto sobre el vehículo vendido indica que la transferencia de titular no está registrada en los archivos administrativos.
- La ausencia de notificación de la ANTS confirmando la baja del vehículo de su nombre también puede constituir un indicio, aunque esta carta no sea sistemática.
Ninguno de estos indicios constituye una verificación formal. Son alertas que desencadenan una acción, no una confirmación.
Multa recibida después de la venta: el procedimiento de impugnación
Recibir una multa por un vehículo vendido es la situación más frecuente, y la única que realmente impulsa a un vendedor a actuar. La buena noticia: la declaración de cesión registrada en la ANTS generalmente es suficiente para anular la multa.
La impugnación se realiza a través del sitio de la ANTAI (Agencia Nacional de Tratamiento Automatizado de Infracciones). Se debe adjuntar una copia del certificado de cesión e indicar el número de expediente ANTS. El tratamiento toma varias semanas, pero el vendedor no es responsable de la multa siempre que la cesión esté probada.
Si la declaración de cesión nunca se ha realizado, la situación se complica. El vendedor debe regularizar la cesión en la ANTS antes de poder impugnar. Dado que el plazo de quince días ha pasado, pueden surgir complicaciones administrativas, especialmente si el comprador ya no es localizable.
Precauciones a tomar el día de la venta para evitar el problema
La mejor manera de nunca tener que preguntarse sobre el cambio de tarjeta de circulación por parte del comprador es actuar de antemano. Algunos reflejos el día de la transacción reducen considerablemente los riesgos.
- Realizar la declaración de cesión en la ANTS inmediatamente después de la firma del certificado de cesión, no “en los próximos días”.
- Conservar una copia del certificado de cesión (los dos ejemplares Cerfa), del número de expediente ANTS y del código de cesión.
- Fotografiar o escanear el documento de identidad del comprador y su permiso de conducir, con su consentimiento.
- Tachar la tarjeta de circulación con la mención “vendido el” seguida de la fecha y la hora, y luego firmar. Este documento tachado se entrega al comprador, quien lo necesitará para su propia solicitud de certificado de matriculación.

El vendedor que ha declarado correctamente la cesión y ha conservado sus justificantes tiene un expediente sólido. El cambio de titular recae luego exclusivamente en la responsabilidad del comprador, quien tiene un mes para realizar su solicitud de nuevo certificado de matriculación.
En caso de duda persistente, contactar directamente al comprador sigue siendo la vía más sencilla. La administración, por su parte, no responderá a esta pregunta.